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domingo, mayo 16, 2004

Poemas I


Mañana..., mañana no sé.

Pero ayer te quise con la

desmedida confianza de un niño.

Con el empeño y el cuidado

de quien quiere dar lo mejor

de sí mismo desde el primer

encuentro.



Ayer te quise con la esperanza

de que quisieras escribir conmigo

Nuestra historia. Tu historia y

la mía, desde que nos conocemos

No, desde que el orgullo nos

dejó ciegos.



Tu historia y la mía no se

parece a la de los muertos.

No esperaba encontrarme a los

vivos sometidos por los muertos.

Ni a nadie con corazón que

siga odiando a aquellos que como

delito tenemos haber nacido

en el mismo suelo que

los sanguinarios asesinos que

tanto daño hicieron.



¿Es justo que yo sea el

centro de tu discordia, allí donde

descargar tus iras?

Poemas II


Pasajes inciertos

grabados débilmente en esa especie de milagro

que hace las veces de caja fuerte en nuestro cerebro.

Conservamos lugares y rostros, olores, tactos y sentimientos

o resentimientos, con el único objetivo de poder hurgar

más tarde en ellos y afrontar el placer que da la insistencia

del dedo que produce ese leve dolor que a su vez anuncia

una satisfacción instintiva más que perceptiva de nuestras

glándulas, reviviendo acaso nuestras más difamantes poses

las que accedemos adoptar por causas mayores, como

la necesidad.

Gracias a la vida por devolvernos nuestras más

infames carestías, nuestras más patéticas realidades, nuestra

condición de simples seres vivos con ningún tipo de

magnificencia ni particularidad sobresaliente. Poemas III











Adiós al boom

provocar a los vecinos

te has puesto gris de repente

te largas y quieres dejarnos.

En el salón de tu casa

en el montón donde tienes

apilados tus juguetes... rotos.
Poemas IV





Hay algo que no entiendo

la maldad gratuita

no entiendo esa rabia,

ese sin sentido, esa amargura,

¿Cuál será, de todos sus dolores, el

que alivian cuando reparten curitas?

¿Qué crueldad infinita arrastra la oscuridad

de un desprecio calcado sobre vuestro

propio espejo?

Sé que duele, lo sé, lo siento

pero es que soy así

yo no soy como vosotros

sé que cuesta aceptar, después de

sentiros traicionados por la vida, después

de la desilusión, después de optar

por destruir, descubrir que el secreto

está en crear.

Lo siento por ustedes, de verdad

deben sufrir mucho

en ese pequeño mundo de odio

ustedes creen que sí, pero no viven.
Poemas V


Ya es bastante duro olvidar

el pasado.

Como para tener que olvidar también

el futuro.





Me da miedo pensar

que para algunas personas

soy solamente un recuerdo.










Hay poetas que más bien

son lanzadores de cuchillos

vendedores de espinas

fustigadores de heridas.














No quiero encontrar la cordura

sino enloquecer un poco más.





La mujer es más bella

cuanto más la desea un hombre
Poemas VI







Cuentos



Prólogo a Gila





... Mi buen amigo Gila, gracias

porque ni aun habiendo nacido en

Estocolmo, con los ojos más azules

y mucho más alto, hubieras podido

nacer más artista, dicho en el más

amplio sentido de la palabra.



... Gracias en nombre de los niños,

y en nombre de las madres, que

como aquella mujer vietnamita de

la foto publicada en el Annual

Photography han llorado alguna

vez por ellos.



... En nombre de los necesitados

gracias Don Miguel por su necesidad

de escribir a Jesucristo, a Bach

o Hemingway.



... Y porque aunque no pude compartir

contigo tus maravillosas vivencias,

aventuras y desventuras, aunque no

coincidamos en el tiempo...

Hubiera sido muy hermoso.

Poemas VII





- Mira qué gol

observa la parábola

y disfruta con ella

- y habrá alguno que lo intentará

qué bonita parábola

gritó un hincha

pelotas y golecitos

hay que vida tan cruel

- ¿No crees que debería repetir

las últimas tres estupideces

y convertirlas así en estribillo

librándolas del castigo de ser grases de no...



Volverán las hostiles viperinas del vacilón

a colgar



Y otra vez con la guasa cántales



Poemas VIII


Apenas pude tocarla

yo no quise un solo suspiro

de aquella negra noche cerrada

que confundiera el blanco

de la luna salpicada.

Que Sevilla se estremecía

y apenas ni fue una mirada

al fuego cautivo en cristales

de aquella voz llorando al Alba.

¡Ay! Que su tallo verde quebró...

¡Y apenas pude tocarla!



Baila envuelto en la luna

bordando las olas del mar

baila su cuerpo de bronce

sobre sus pies de sal.

Poemas IX


6 de la mañana (o lo que sea)



X - ¿Shan? ¿Eres tú?

S - ¿Qué tal?, vosotros también venís de:

¿Por qué tiene tan mala fama el amanecer?

X - ¿Cómo? - ah, el rollo de la fama, ¿no?...

bueno

S - No..., pero también es imposible

X - a que no tienes güevos a

venirte con nosotros a un chiringuito que

hay en Vicálvaro a tomar la penúltima

¿O no somos suficientemente buenos para ti?

S - (si hubiera dominado los músculos de mi

cara hubiera gesticulado de manera decisiva

y con rotundidad negativamente, pero mi...

no sé qué propulsor se desmadra (lógico)

cuando, por arte de alcohol mis ojos se

liberan de los filtros de mi miopía

que curiosamente no están compuestos

de opio, ni es una oferta para elegir

o la tercera nota de la escala común o ser un jilguero

(último exponente y recurso de los tratantes de esclavos de toda la vida)

X - Bueno ¿Vienes o qué? Venga corazón partío

unas copitas y nos vamos ¡por mi libertad!

S - Hoy no puedo

X - (a sus colegas) Vámonos, éste es un pringao

S - ¡Periko!

X - (asombrado) ¿Cómo sabes mi nombre?

S - ¿Y cómo sabes tú el mío y no me reconoces?

soy el Álex tío, del barrio, soy yo

sin tanto tiempo, con más pequeñeces, sin

vosotros, sin mi cerveza y mi porro, sin

la espera, sin el pasillo de miedo y

el descansillo de gozo, sin el diminuto

agobio y el inmenso alivio, pero soy yo

soy yo, soy yo, sí Goyo, Periko, Juan

Alonso, Miliki, Mellis, Toñete, Paco, Carlos,

Bea, Manolo (¿ya creciste por dentro?) Susi.

Juani, Búho, Raúl (sí, yo sufro aún hoy,

aún más). Mar, Choco (apenas un recuerdo

parecido a una bombilla de navidad) pero

qué importantes son las luces que se recuerdan

misteriosas, compartiendo con nuestro sentir, con

el asiento de atrás del Rollsnoult 8

subiendo por el Pirulí

Esther, María





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Poemas I


Mañana..., mañana no sé.

Pero ayer te quise con la

desmedida confianza de un niño.

Con el empeño y el cuidado

de quien quiere dar lo mejor

de sí mismo desde el primer

encuentro.



Ayer te quise con la esperanza

de que quisieras escribir conmigo

Nuestra historia. Tu historia y

la mía, desde que nos conocemos

No, desde que el orgullo nos

dejó ciegos.



Tu historia y la mía no se

parece a la de los muertos.

No esperaba encontrarme a los

vivos sometidos por los muertos.

Ni a nadie con corazón que

siga odiando a aquellos que como

delito tenemos haber nacido

en el mismo suelo que

los sanguinarios asesinos que

tanto daño hicieron.



¿Es justo que yo sea el

centro de tu discordia, allí donde

descargar tus iras?

Poemas II


Pasajes inciertos

grabados débilmente en esa especie de milagro

que hace las veces de caja fuerte en nuestro cerebro.

Conservamos lugares y rostros, olores, tactos y sentimientos

o resentimientos, con el único objetivo de poder hurgar

más tarde en ellos y afrontar el placer que da la insistencia

del dedo que produce ese leve dolor que a su vez anuncia

una satisfacción instintiva más que perceptiva de nuestras

glándulas, reviviendo acaso nuestras más difamantes poses

las que accedemos adoptar por causas mayores, como

la necesidad.

Gracias a la vida por devolvernos nuestras más

infames carestías, nuestras más patéticas realidades, nuestra

condición de simples seres vivos con ningún tipo de

magnificencia ni particularidad sobresaliente. Poemas III











Adiós al boom

provocar a los vecinos

te has puesto gris de repente

te largas y quieres dejarnos.

En el salón de tu casa

en el montón donde tienes

apilados tus juguetes... rotos.
Poemas IV





Hay algo que no entiendo

la maldad gratuita

no entiendo esa rabia,

ese sin sentido, esa amargura,

¿Cuál será, de todos sus dolores, el

que alivian cuando reparten curitas?

¿Qué crueldad infinita arrastra la oscuridad

de un desprecio calcado sobre vuestro

propio espejo?

Sé que duele, lo sé, lo siento

pero es que soy así

yo no soy como vosotros

sé que cuesta aceptar, después de

sentiros traicionados por la vida, después

de la desilusión, después de optar

por destruir, descubrir que el secreto

está en crear.

Lo siento por ustedes, de verdad

deben sufrir mucho

en ese pequeño mundo de odio

ustedes creen que sí, pero no viven.
Poemas V


Ya es bastante duro olvidar

el pasado.

Como para tener que olvidar también

el futuro.





Me da miedo pensar

que para algunas personas

soy solamente un recuerdo.










Hay poetas que más bien

son lanzadores de cuchillos

vendedores de espinas

fustigadores de heridas.














No quiero encontrar la cordura

sino enloquecer un poco más.





La mujer es más bella

cuanto más la desea un hombre
Poemas VI







Cuentos



Prólogo a Gila





... Mi buen amigo Gila, gracias

porque ni aun habiendo nacido en

Estocolmo, con los ojos más azules

y mucho más alto, hubieras podido

nacer más artista, dicho en el más

amplio sentido de la palabra.



... Gracias en nombre de los niños,

y en nombre de las madres, que

como aquella mujer vietnamita de

la foto publicada en el Annual

Photography han llorado alguna

vez por ellos.



... En nombre de los necesitados

gracias Don Miguel por su necesidad

de escribir a Jesucristo, a Bach

o Hemingway.



... Y porque aunque no pude compartir

contigo tus maravillosas vivencias,

aventuras y desventuras, aunque no

coincidamos en el tiempo...

Hubiera sido muy hermoso.

Poemas VII





- Mira qué gol

observa la parábola

y disfruta con ella

- y habrá alguno que lo intentará

qué bonita parábola

gritó un hincha

pelotas y golecitos

hay que vida tan cruel

- ¿No crees que debería repetir

las últimas tres estupideces

y convertirlas así en estribillo

librándolas del castigo de ser grases de no...



Volverán las hostiles viperinas del vacilón

a colgar



Y otra vez con la guasa cántales



Poemas VIII


Apenas pude tocarla

yo no quise un solo suspiro

de aquella negra noche cerrada

que confundiera el blanco

de la luna salpicada.

Que Sevilla se estremecía

y apenas ni fue una mirada

al fuego cautivo en cristales

de aquella voz llorando al Alba.

¡Ay! Que su tallo verde quebró...

¡Y apenas pude tocarla!



Baila envuelto en la luna

bordando las olas del mar

baila su cuerpo de bronce

sobre sus pies de sal.

Poemas IX


6 de la mañana (o lo que sea)



X - ¿Shan? ¿Eres tú?

S - ¿Qué tal?, vosotros también venís de:

¿Por qué tiene tan mala fama el amanecer?

X - ¿Cómo? - ah, el rollo de la fama, ¿no?...

bueno

S - No..., pero también es imposible

X - a que no tienes güevos a

venirte con nosotros a un chiringuito que

hay en Vicálvaro a tomar la penúltim
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sábado, mayo 08, 2004

El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga.

Puede uno amar sin ser feliz; puede uno sin ser feliz amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.


Si no te quieren como tu quieres que te quieran, ¿que importa que te quieran?




Da un poco de amor a un niño y ganaras un corazon


El amor es punto de acuerdo entre un hombre y una mujer que están en desacuerdo en todo lo demas

El amor nace de nada y muere de todo.


Me he enamorado de ti, y es enfermedad tan mala, que ni la muerte la cura, segun dicen los que aman
El amor es la poesia de los sentidos.


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"Puedo Escribir los Versos mas tristes esta noche"



Escribir por ejemplo: *La noche está estrellada y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella tambien me quiso.



En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito.



Ella me quiso, a veces yo tambien la queria. Como no haber amado sus grandes ojos fijos.



Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.



Oir la noche inmensa, mas inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocio.



Que importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo.



Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos mi alma no se contenta con haberla perdido.



Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazon la busca, y ella no está conmigo.



La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos.



Yo no la quiero, es cierto, pero cuanto la quise, mi voz buscaba el viento para tocar su oido.



De otro. será de otro. como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. sus ojos infinitos.



Yo no la quiero es cierto, es cierto, pero tal vez la quiero. es tan corto el amor, y el tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos., mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los ultimos versos que yo le escribo

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